Partido de contrastes el que pudimos ver ayer en el Santiago Bernabéu. En una parte de la balanza podemos situar
la victoria y la belleza y tensión del encuentro, repleto de goles y espectáculo. Sin embargo, en el otro platillo de dicha balanza es necesario colocar los aspectos negativos mostrados por el Madrid, recurrentes en lo que va de temporada:
desbarajustes defensivo, falta de equilibrio táctico, dependencia de individualismos, sufrimiento hasta el final… Continuando con los contrastes, hablaré del
tema Robinho: Sí, el carioca se salió ayer. Pero
la indulgencia de Schuster tiene dos interpretaciones: Un buen gesto del alemán para no hundir al brasileño dándole la confianza necesaria en un momento difícil, por un lado. O un gesto negativo al legitimar actos tan reprochables como la indisciplina de “Robi” la pasada semana, por el otro.
¿El vaso medio lleno o medio vacío? Como con el partido de ayer, que cada cual se quede con lo considere más oportuno.
Costó. Costó mucho el partido pero se sacó adelante gracias a las genialidades del menudo brasileño Robinho. A los madridistas de bien nos dio pavor la alineación inicial, con
Malulo, lento como un
2 cv, ocupando el lateral derecho.
Bernd Schuster sigue teniendo
errores de bulto en la configuración inicial del equipo y en los cambios,
pero hay que darle tiempo; el mismo que reclamamos para Capello la temporada pasada. Los madridistas comenzaron marcando pronto con un
“chupa-gol” de
Raúl y se advertía desde el primer minuto un
plus de agresividad en el juego. Sin embargo, el gol tempranero nos pudo perjudicar, pues la relajación se apoderó de los blancos nuevamente. Así las cosas, los jugadores griegos marcaron minutos de pues por mediación de
Galletti,
el que estrelló hace 4 años la nave galáctica del Floren-team en Monjuict. El partido entró en una
fase de incertidumbre, culminada con la expulsión del defensa heleno del Olympiakos. El Real Madrid, con los
tocones en el centro del campo, mantenía la posesión, pero el ataque blanco se hacía previsible por momentos ante los reducidos espacios de la zaga griega. L
a esterilidad ofensiva de los blancos estaba representada por la figura de un
Van Nistelrooy lento, impreciso y torpón en la tarde de ayer.
Sneijder volvió a sufrir de nuevo el aglutinamiento en la franja central del campo y volvió a mostrarse espeso y desubicado, al igual que un
Guti muy horizontal y conservador a la hora de mover el cuero.
En la segunda parte todos los focos enfocaron de pleno a
Robinho, que debe empezar a realizar con
continuidad lo de la otra noche, ser
atrevido y
reclamar atención sobre su persona.
Cuestionado con razón, apocado y venido a menos, el carioca estuvo muy impreciso, aunque voluntarioso, la primera parte. Sin embargo, la segunda parte del partido trajo consigo, tras el gol del Olympiakos, un verdadero
fulgor de fútbol, goles, regates, gambeteos y jugadas de gran clase por parte del ex del Santos.
Los nostálgicos recordamos inmediatamente la maravillosa y fatídica a la vez noche de Cadiz.
La esencia de la Tacita de Plata, la alegría de esa genuina tierra andaluza, se nos mostró a los sentidos ante el constante manar de calidad y verticalidad exhibidas por el brasileño, capital en la remontada “capellina” de anoche. Y es que, Robinho aparte, un aspecto positivo fue la
recuperación de ese espíritu y esa fe en la victoria que parecía adormecida en las últimas fechas. Pero es preciso recordar que, pese a la alegría por el arreón final y por el gran espectáculo futbolístico que se vio,
el equipo sufrió tinta china para hacerse con los tres puntos ante un equipo de segunda fila y con 10 desde la primera parte.Deseo recalcar mi alegría por el juego desplegado por Robinho y mi petición al carioca para que lo de anoche no se convierta en una excepción que confirme la regla de su hasta ahora escasa aportación al equipo.
Que así sea, Robinho. Continuidad, constancia y vida sana.LOS GOLES1-0 Raúl, tras un rechace.
1-1 Galletti, tras una buena jugada de Djordjevic.
1-2 Juio Cesar, tras el enésimo error de marcaje de la zaga blanca.
2-2 Robinho, rematando de cabeza un buen centro de Ramos.
3-2 Robinho, tras una jugada desde la banda izquierda.
4-2 Balboa, tras una buena jugada de Robinho.
EL CRACK:
Robinho: tras una semana de desavenencias tras su manida fiesta en Brasil, el carioca buscó en la tarde de ayer cerrar bocas y acallar críticas haciendo lo que mejor sabe: jugar al fútbol. Se mostró activo durante el partido, fue decisivo en la remontada blanca pues participó en los cuatro tantos del equipo, y dejó un amplio repertorio de regates, jugadas, pases y movimientos técnicos de excelente jugador en ciernes. Interesante será saber si lo de ayer puede ser su despegue definitivo o un oasis en medio del desierto. El tiempo dictará sentencia.
PD: Mañana viernes comentaré en vuestros blogs. Un abrazo.